Te acompañamos y te asesoramos si deseas hacer homeschool. Tu hijo estudia en casa y un colegio respalda, certifica y expide el título. Esa es la diferencia entre educar en casa y quedarse sin papeles.
¿En qué grado entra tu hijo?
Tres preguntas. Respuesta inmediata.
1 · Último grado aprobado
2 · Tiempo fuera del colegio
3 · Ritmo que quiere la familia
Entra en
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Estimación. La homologación se confirma con los certificados de notas.
Colegio estadounidense
Marian International School LLC, con domicilio en Miami, Florida. El título que se expide es un high school diploma de Estados Unidos.
Válido en Colombia
El diploma se convalida ante el Ministerio de Educación Nacional para seguir estudios superiores en el país.
Programa en español
Todas las materias, las guías y el acompañamiento docente se dictan en español. No se exige nivel de inglés para ingresar.
Lo primero que hay que entender
Es la parte que casi nadie le explica a las familias, y es la que decide si el camino termina con un título o sin nada.
Por eso existimos. Para un niño de 7, 9 o 12 años cuya familia quiere educarlo en casa, no hay colegio colombiano que pueda certificarlo. Matricularlo en un colegio estadounidense no es una preferencia ni un lujo: hoy es la única forma de que esos años de estudio queden respaldados por un título válido.
Cómo funciona
Cada grado se divide en seis módulos. Si la familia quiere avanzar rápido, el grado se cierra en seis meses. Si prefiere el ritmo de un año escolar normal, también se puede. El estudiante manda, no el calendario.
Conversamos sobre por qué quieren hacer homeschool, revisamos el último grado aprobado y resolvemos las dudas legales. Sin costo y sin compromiso.
El estudiante queda matriculado en el colegio. Por cada semestre transcurrido desde el último grado aprobado se homologa un grado. La edad no limita.
Guías para imprimir, videoclases, docentes en vivo y evaluaciones en línea. La familia decide a qué hora y a qué velocidad.
Al cerrar 12.º se expide el high school diploma y acompañamos el trámite de convalidación en Colombia.
Educar en casa no debería costarle a un niño su derecho a tener un título.
Quiénes somos
Aportamos nuestro granito de arena para que Jesús permanezca siempre en nuestros corazones y en nuestros hogares.
Marian International School nace del deseo de muchas familias de educar a sus hijos sin separar la formación académica de la formación del corazón. Nuestro nombre y nuestro símbolo vienen de la devoción mariana: la estrella de ocho puntas de la Stella Maris, rodeada por una corona de doce estrellas, la misma que acompaña a quien busca el rumbo.
Creemos que el hogar es el primer lugar donde se enseña, y que un colegio no está para reemplazarlo sino para respaldarlo. Por eso acompañamos a cada familia con la parte que a ella le cuesta resolver sola: el plan de estudios, los docentes, las evaluaciones, los certificados y el título.
Recibimos familias de toda creencia y de ninguna. Nadie tiene que compartir nuestra fe para estudiar con nosotros. Lo que sí ponemos en todo lo que hacemos es el respeto, la paciencia y la convicción de que cada estudiante tiene su propio tiempo.

Nuestra metodología
Todo lo que una familia necesita para sostener el homeschool sin improvisar.
Estudiantes del exterior
El programa es de un colegio estadounidense, así que no depende de tu país de residencia ni de tu nacionalidad.
Inversión
Se paga por módulo cursado y no hay mensualidad. La asesoría, la admisión y la matrícula no tienen costo dentro de los paquetes.
Módulo $470.000 · 6 módulos por grado
30 % de descuento. Precio normal $3.150.000. Admisión y matrícula incluidas.
Ahorra $1.176.00020 % de descuento. Quedan 3 módulos pendientes por $1.410.000.
Ahorra $612.00010 % de descuento. Para empezar y conocer la plataforma antes de decidir el grado completo.
Ahorra $377.000Si se requiere examen de suficiencia, tiene un costo de $410.000 que se paga en dos cuotas de $246.000 y $164.000.
Guía para familias
La educación en casa dejó de ser una rareza. Lo que casi nadie explica con claridad es por qué ningún colegio colombiano puede certificarla, y esa es justamente la pieza que decide si el camino termina con un título o termina en nada.
Homeschool, o educación en casa, es que el estudiante aprenda desde su hogar en lugar de asistir todos los días a un plantel. La familia organiza los tiempos, el espacio y el acompañamiento, y el estudiante avanza con materiales y con docentes que lo guían a distancia.
Lo que no es: no es dejar de estudiar, no es improvisar sin plan y, sobre todo, no es quedarse por fuera del sistema. Un estudiante que aprende en casa necesita exactamente lo mismo que uno que va al colegio, que alguien certifique lo que aprendió.
En Colombia no existe una norma que diga "queda prohibida la educación en casa". Lo que existe es algo más incómodo y más concreto: no hay forma de que un colegio colombiano la certifique.
La educación formal de un menor debe estar a cargo de un establecimiento educativo aprobado, y cada colegio solo puede ofrecer las modalidades que su licencia autoriza. El Ministerio de Educación nunca reglamentó la educación virtual para preescolar, básica y media regular, así que no hay modalidad bajo la cual un colegio del país pueda registrar y certificar a un menor que estudia desde su casa. La Corte Constitucional, en la Sentencia T-410 de 2022, reforzó esa línea al sostener que para los niños y adolescentes la educación presencial es irremplazable y que la virtualidad debe entenderse como complemento y no como sustituto.
Hay una sola excepción dentro del sistema colombiano. Los ciclos lectivos especiales integrados, los CLEI, que son la ruta de educación para jóvenes y adultos, sí admiten modalidad semipresencial y a distancia. Pero tienen una edad mínima de 13 años. Por debajo de esa edad, el estudiante simplemente no puede ser matriculado ahí.
Entonces la pregunta real no es si puedo educar a mi hijo en casa. Es quién va a certificar los grados que curse y quién le va a expedir el título al final. Si una familia no puede responder eso con el nombre de una institución y un registro, todavía no tiene un plan de homeschool: tiene una intención.
Para un niño que aún no llega a la edad de los CLEI, la respuesta a esa pregunta no está en Colombia. Está en matricularlo en un colegio del exterior donde la educación en casa sí esté reglamentada, cursar los grados allí y convalidar el título al terminar. Estados Unidos es el destino natural por cercanía, por costo y porque el diploma se apostilla y se convalida sin pleitos.
La tercera opción, estudiar por fuera de toda institución, no es ilegal en el sentido de que nadie va a ir a la casa a impedirlo. Es peor: el estudiante puede aprender muchísimo durante años y llegar a los dieciocho sin un solo papel que lo demuestre, sin poder presentarse a la universidad y teniendo que validar grado por grado para volver al sistema.
Las razones se repiten en las asesorías y casi ninguna tiene que ver con el nivel académico del colegio del que vienen.
Es la razón más frecuente. Hay niños que entienden un tema en diez minutos y pasan la hora siguiente esperando al grupo, y hay niños que necesitan volver tres veces sobre lo mismo sin que los apuren. El salón está diseñado para un promedio que casi nadie encarna. En casa, el avance depende del dominio del módulo y no del calendario, y eso cambia por completo la relación del estudiante con el estudio.
Es la razón más dolorosa y la que menos se dice en voz alta. Cuando un niño empieza a inventar dolores de estómago los domingos en la noche, la conversación sobre cuál colegio es mejor deja de tener sentido. Muchas familias llegan al homeschool después de agotar reuniones, cambios de salón y hasta cambios de colegio.
Hay familias que quieren que la formación de sus hijos sea coherente con lo que viven en el hogar, y que esa coherencia no se interrumpa cinco días a la semana. No se trata de aislar al niño del mundo, sino de que la casa siga siendo el lugar donde se enseña lo que la familia considera importante.
Deportistas de alto rendimiento que entrenan en horario escolar. Artistas y músicos con giras. Familias que viajan, que se mudaron de ciudad o de país, o que trabajan en horarios imposibles. Para ellos la pregunta nunca fue qué colegio es mejor, sino cuál no se rompe cuando la vida se mueve.
Enfermedades largas, tratamientos, condiciones que hacen difícil sostener la jornada presencial. El homeschool permite que el estudiante no pierda el año mientras se recupera.
No todo es ganancia y conviene decirlo, porque una familia que empieza sin saberlo suele abandonar a los tres meses.
La socialización hay que construirla aparte. No llega sola. Deporte, música, catequesis, grupos del barrio, primos, vecinos. Para un niño de primaria esto pesa mucho más que para un joven de décimo, y es la razón principal por la que a veces le recomendamos a una familia esperar.
Alguien adulto tiene que estar pendiente. La flexibilidad no es ausencia de disciplina, es disciplina que administra la familia en vez del colegio. Si en la casa no hay nadie que pueda sostener esa rutina, el modelo no funciona por bueno que sea el material.
No es más fácil. Son seis módulos por grado con sus evaluaciones. Lo que cambia es el calendario y el lugar, no la exigencia.
Hay que sostener la decisión frente a terceros. La familia extensa, los vecinos y a veces el mismo colegio anterior van a opinar. Tener claro el respaldo institucional ayuda a responder con una frase en vez de con una discusión.
Reúna los certificados de notas de los últimos grados aprobados antes que cualquier otra cosa. Son los que permiten homologar y los que más demoran cuando el colegio anterior no colabora. Decida con su hijo el ritmo, porque esa conversación vale más que cualquier comparación de precios. Y pregunte siempre tres cosas a cualquier institución que esté evaluando: quién expide el título, en qué país está registrada y si el diploma se puede convalidar en Colombia.
Si en nuestra asesoría concluimos que a su familia le conviene más quedarse en el sistema presencial, se lo decimos. Preferimos una familia que no se matricule a una que abandone en el cuarto mes.
Preguntas frecuentes
No existe una norma que lo prohíba, pero tampoco existe una modalidad autorizada bajo la cual un colegio colombiano pueda certificar a un menor que estudia desde su casa. El Ministerio de Educación nunca reglamentó la educación virtual para preescolar, básica y media regular, y la Corte Constitucional sostuvo en la Sentencia T-410 de 2022 que para los menores la presencialidad es irremplazable. La única ruta abierta en el país son los CLEI, que exigen 13 años cumplidos.
Por eso el camino para un menor que no llega a esa edad es matricularse en un colegio del exterior, donde la educación en casa sí está reglamentada, y convalidar el título en Colombia al terminar. Eso es exactamente lo que hacemos.
Lo expide Marian International School LLC, con domicilio en Miami, Florida, y es un high school diploma de Estados Unidos. Para que surta efectos en Colombia se convalida ante el Ministerio de Educación Nacional, con el diploma y las certificaciones de notas apostillados. Nosotros acompañamos ese trámite.
Sí. Cada grado son seis módulos y la familia decide el ritmo: cerrarlo en seis meses si quiere avanzar rápido, o tomarse un año completo si prefiere el ritmo escolar de siempre. Se puede cambiar de ritmo entre un grado y otro.
No. Todo el programa, las guías, las evaluaciones y el acompañamiento docente están en español. El inglés se estudia como asignatura, igual que en cualquier colegio colombiano, pero no es requisito de ingreso.
Por cada semestre transcurrido entre el último grado aprobado y la matrícula se homologa un grado. La edad no limita la homologación, solo se necesita que exista ese espacio de tiempo y que los certificados de notas respalden el punto de partida. El grado 12.º nunca se homologa: todos los estudiantes lo cursan completo.
Es la pregunta correcta y hay que responderla con honestidad: la socialización no llega sola, la familia tiene que construirla fuera del estudio con deporte, música, grupos parroquiales o actividades del barrio. En primaria pesa más que en bachillerato, y por eso a veces recomendamos esperar. Lo conversamos en la asesoría antes de que usted pague nada.
No. Se paga por módulo cursado, a $470.000 cada uno, o el grado completo de seis módulos, que sale más económico. La asesoría, la admisión y la matrícula van incluidas en los paquetes.
El programa cubre los grados 1.º a 12.º, así que atiende primaria y bachillerato completos.
No. Somos un colegio mariano y eso se nota en cómo tratamos a las familias, pero recibimos estudiantes de toda creencia y de ninguna. Nadie tiene que compartir nuestra fe para estudiar con nosotros.
Sí. El programa es de un colegio estadounidense y funciona en línea, así que no depende de tu país de residencia ni de tu nacionalidad. Necesitas tu documento de identidad y los certificados de notas de los grados que ya aprobaste.
El tiempo que te falte depende de esos grados. Quien entra con 11.º aprobado cursa solo 12.º y lo cierra en seis meses; quien entra más abajo tarda más. La calculadora de la página te da tu caso exacto antes de que hables con nadie.
El documento de identidad del estudiante y los certificados de notas de los últimos grados aprobados. Esos certificados son los que permiten homologar, así que conviene pedirlos al colegio anterior antes de la asesoría.
Siguiente paso
Media hora, sin costo y sin compromiso. Resolvemos las dudas legales, definimos el grado en el que entra tu hijo y el ritmo que le conviene a tu familia.
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